Siente la fé al pronunciar sus palabras.


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[su_spoiler title=»—Pon tu mano Madre mía» style=»simple»]

Pon tu mano Madre mía,
ponla antes que la mía,
Virgen María Auxiliadora,
triunfe tu poder y misericordia,
apártame del maligno y de todo mal
y escóndeme bajo tu manto.

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[su_spoiler title=»—Oración al Espíritu Santo» style=»simple»]

Dame fortaleza física,
moral, intelectual
¡Dame todos tus dones!
Mora y reina en mi alma
y abrázame en tu amor,
Incorpórate en mí:
piensa, habla, ama, oran
y trabaja en mí, por mí, para ti.
No sea yo quien viva,
sino que tú vivas en mí.

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[su_spoiler title=»—La entrega» style=»simple»]

“Tengo que dar mi tiempo, mi inteligencia, para enseñar al que no sabe, para desengañar al que está en el error. Tengo que dar mi abnegación. Tengo que dar mi tiempo para que beban todos los que están sedientos…”.

“Entre más amorosas y buenas seamos con los pobres, con las muchachas y con todos, más el Señor y la Virgen nos bendecirán y están contentos de nosotros…”.

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[su_spoiler title=»—Padre escucha benignamente mi oración» style=»simple»]

Padre mío, escucha benignamente mi oración. Concédeme, por intercesión de María Auxiliadora, la gracia que te pido, sino es contraria a tu Santísima Voluntad.
Yo creo firmemente en tu infinito poder y sabiduría; pero, sobre todo creo y espero contra toda esperanza en el infinito amor y misericordia que me tienes. ¿Acaso no has dejado que tu Divino Hijo muriera en la cruz por mí?
No desoigas mi súplica, atiéndemela favorablemente en nombre de Jesús y de María y por la Preciosísima sangre del Señor, concédeme…(Pídase la gracia que se desea alcanzar).
Para tú mayor Gloria y la salvación de mi alma.
María Auxiliadora, Madre mía, cuento contigo, en ti confío, en ti me abandono, estoy seguro de tí. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria).

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[su_spoiler title=»—De sus palabras» style=»simple»]

“Quiero hablar solamente con Dios, después hablaré de Dios a los hombres”.

“¿Cómo será este encuentro con mi Rey y con mi Reina?…¡Ojalá sea pronto!

“Jesús mío: concédeme la gracia de vivir y morir en un éxtasis de amor: no perder ni un solo instante tu presencia, cumpliendo en cada momento con prontitud, exactitude y alegría, tu santa, amable y divina voluntad”.

“Es para mi consuelo, ver que por medio de la Santa Misa, llegan a los pies de mi Reina muchos pecadores arrepentidos”.

“A mi me gusta mucho leer el Santo Evangelio y las palabras del Papa en el “Osservatore Romano”. El Evangelio es lo más grande, lo más seguro, lo más bello, porque es Palabra de Dios”.

“La naturaleza me encanta: me llena de un amor inmenso al Señor. Lo veo hasta en las cosas más pequeñas: en una gota de agua, en un insecto, en una flor, en el canto de un pajarillo, en el oleaje del mar…En todo está Dios con su grandeza y su infinito amor”.

“Jesús dice: “Dad de comer al hambriento, hasta saciar su hambre”. ¿Cómo puede uno medirse o quedarse tranquilo, viendo tantas necesidades”?

“Si yo pudiera poner en práctica todo lo que deseo, no sé hasta donde llegaría…Me apasionan los pobres, y Dios me ha dado el gusto de vivir entre ellos. Desde niña, todo mi afán eran los pobres”.

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[su_spoiler title=»—Morir ante el mar» style=»simple»]

¡Qué bonito debe ser morir ante el mar!. “¡Oh! Yo veo a Dios en cada gota de este mar..”.

Palabras de Sor María Romero antes de morir.

Tomadas por su hermana Pastora,

7 de Julio de 1977,

Las Peñitas, León, Nicaragua

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